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Soy Verde, Soy Natural.

Soy Verde, Soy Natural.

¡SOY VERDE, SOY NATURAL !

 

Disfrutar y vibrar con el alimento es algo que todos esperamos, unos más que otros, pero en general la mayoría de las personas buscan un lugar especial, acogedor y una buena mesa para compartir un tiempo con los seres especiales. Como esto se ha convertido en un plan A, es importante entonces mirar siempre con lupa los alimentos que estamos consumiendo. Desafortunadamente casi siempre son más procesados, más refinados, y en algunos casos empacados y embutidos. Hablar entonces de alimentación consciente, no puede ser una palabra que esté de moda; hacernos cargo de nuestro cuerpo es nuestra responsabilidad, teniendo en cuenta que cada organismo es un mundo diferente y que es nuestro templo sagrado donde habita nuestra esencia y nuestra fuerza.

 

El vegetarianismos no está de moda, la comida orgánica no está de moda, la alimentación saludable no está de moda, la comida viva "RAW FOOD" no son términos nuevos. Han existido por miles de años y no ha sido desconocido por la humanidad: Científicos, matemáticos, filósofos, religiosos y espirituales han experimentado el alimento desde la consciencia no desde el placer, encontrando allí la respuesta y la solución a una de nuestras necesidades básicas y dejando a un lado todas las enfermedades a las que hoy estamos sometidos por hacer parte activa de un mundo artificial. 

 

Al hablar de alimentación con vida o Raw Food  (en inglés)  nos referimos a una alimentación crudi-vegana totalmente natural que excluye productos animales e incluye frutas, verduras, semillas germinadas y frutos secos activados; todas ellas  sin pasar por temperaturas altas, logrando con ello que el alimento conserve toda su pureza, sus nutrientes, vitaminas, enzimas y minerales que el organismo necesita para vivir. Cada día más personas se van inclinando  por este tipo de alimento, y no es necesario hacer cambios drásticos que afecten nuestro estado físico; es recomendado iniciar con una ingesta de crudos de un 40% y un 60% cocidos preferiblemente sin frituras, ir incrementado este 40%  hasta llegar a un 60% y si te es posible un 100% y así transformar de por vida los hábitos alimenticios; logrando con ellos regenerar nuestras células, subir la energía, mejorar nuestra concentración y permitir que nuestros ojos brillen al expresar lo bien y liviano que se siente nuestro cuerpo.

 

Cuando logremos entender de una vez por todas este tipo de alimentación, encontramos un sin número de preparaciones crudas y nos damos cuenta que no sólo de ensaladas tenemos que vivir, que este es un gran mundo por descubrir donde podemos germinar nuestras semillas, fermentar los vegetales y deshidratar los productos de cosecha, hacer nuestras propias leches y quesos  vegetales, hacer de los zumos verdes nuestra mejor bebida y de los batidos nuestra energía. Entender que no podemos depender más del azúcar, las harinas refinadas, y la leche que buenas alergias nos han causado y que sin ellas se preparan los mejores y más fáciles postres. A través de esta alimentación nos conectamos de una manera directa con nuestra madre tierra y aprendemos a valorar la abundancia que ha tenido para nosotros y a querer nuestro cuerpo logrando entrar en armonía con nuestras emociones para que sea él quien reciba salud y bienestar.

 

Existen muchas dietas para bajar de peso, para mejorar nuestra salud o solo por una razón social, cultural o religiosa; pero hay solo una dieta para cada uno: saber escuchar a nuestro propio organismo es una ganancia para descartar lo que no debemos comer y comer lo que realmente nos hace feliz de una manera consciente, responsable, sabia y armoniosa.

 

Ser crudo (Raw) es todo un estilo de vida que nos garantiza bienestar y salud a nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro espíritu, volver a lo natural es volver a la casa. La industrialización de los alimentos está pasando de moda.

 

En hora buena.

 

 


Fuente: Revista alma